Historias de la NASCAR II, por Carlos Castellá - Oval Zone
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Rodrigo Marbán

Ander Vilariño

Tyson Ibarra

17 jun. 2010

Historias de la NASCAR II, por Carlos Castellá

15:46h.
En la actualidad la NASCAR es una estructura organizativa perfectamente consolidada, que le permite controlar tres campeonatos a nivel nacional (Nascar Sprint Cup, Nascar Nationwide Series y Nascar Camping World Truck Series) y varios regionales (Nascar México, Nascar Canadian, Nascar Wheleen Modified Series, Arca, Trans-Am etc.). No olvidemos que en USA no existen federaciones como aquí las entendemos, sino que todo se lo hacen ellos mismos a través de sociedades mercantiles y por tanto con una estructura absolutamente profesional.

Centrándonos en la NASCAR Sprint Cup, que es el campeonato más importante, en la actualidad consta de un calendario de 36 carreras, 26 de las cuales conforman la temporada regular, y las diez últimas la llamada “Chase for the Cup”, o Caza al Título. Tras las primeras 26 carreras se establece la clasificación, y de ella, los 12 primeros pasan a ser los únicos en entrar en la Caza. Para ello se les borran los puntos obtenidos hasta entonces, y se les atribuyen 5000 a cada uno, más un plus de 10 puntos por cada victoria obtenida en la temporada “regular”.

Esto es aproximadamente el doble de los puntos que se obtienen a lo largo del año, con lo cual son inalcanzables para los demás. En las últimas diez carreras la adjudicación de puntos es la misma, con lo cual los pilotos que están fuera de la Caza bloquean o restan puntos. Los aspirantes suman los puntos que les otorga su posición final en la carrera, es decir, no se hace una clasificación independiente para ellos.

En cada carrera hay 43 coches que toman la salida y puntúan todos, incluso los que abandonan. Se configuran dos clasificaciones, la de los pilotos para el campeonato, y la de propietarios de los coches, conocidos como “owner”, una figura de quien ya hablaré más adelante. Esta segunda clasificación es muy importante, ya que no siempre un coche es pilotado por el mismo piloto. Hay muchas clasificaciones menores, pero las dos más importantes son las de pilotos y la de propietarios. Las de marcas y equipos pasan casi desapercibidas, y sólo se concede una cierta importancia a la de debutantes (Rookie of the Year).

En la Nascar se califica normalmente el viernes tras una sesión de libres. La calificación se hace de uno en uno a una o dos vueltas. En caso de lluvia se suspende, y se forma la parrilla de acuerdo con la clasificación general de los propietarios de los coches (no de los pilotos, de ahí la importancia de esa clasificación entre otras cosas). Los 35 primeros tienen asegurado el puesto, y los ocho restantes dependen de una complicada “orden de méritos” que pretende evitar que en caso de lluvia se queden fuera figuras importantes. Por ejemplo, cualquier ex – ganador del campeonato, o ganador de una carrera durante la temporada, tiene preferencia para tomar la salida, aunque su tiempo no esté entre los 43 primeros, o no lo esté su coche si se suspende la calificación por lluvia.

El sábado acostumbran a tener dos sesiones de entrenamientos libres, y el domingo no hay warm up. Las carreras tienen una distancia variable, entre 300 millas en circuitos cortos, a las más habituales de 500. Por ello una carrera de la Nascar dura más de  tres horas. No utilizan podium, sólo el “Victory Lane”, donde el ganador celebra el triunfo con el coche y todos los miembros del equipo.

Una característica de estas reuniones, es que normalmente se corre el mismo fin de semana la Cup y las otras dos categorías, la Nationwide y las furgonetas. Normalmente hay varios pilotos que participan en dos de estas categorías, y no precisamente de los más flojos. El año pasado Kyle Bush ganó la Nationwide, el primer título Nascar para él y para Toyota. En ocasiones en algunos circuitos sólo corre la Cup, y alguna de las otras dos no lo hace o lo hace en otro circuito. En estos casos se da la circunstancia de pilotos que se pasan el fin de semana volando arriba y abajo para participar en los dos eventos, cuyos horarios están debidamente escalonados para que no haya coincidencias.

Esta participación de nombres consagrados en la segunda categoríale da mucho valor a la misma, ya que pilotos que destacan en ella, luchando contra rivales de la Cup, son mucho más apreciados. Es como si en GP2 tomaran parte pilotos de F.1. Ganar la GP2 tendría mucho más valor del que tiene ahora, y eso es algo que antiguamente sucedía en Europa, cuando los pilotos corrían simultáneamente en las dos categorías (F1 y F2). En la Nascar esto se sigue haciendo, aunque no hay ninguna obligatoriedad. Hay pilotos que prefieren aprovechar el tiempo al máximo, otros que corrieron en la segunda categoría y ya lo dejaron, y algunos que reconocen abiertamente que ya no están para tanto trote, o dicho de otra manera, que prefieren concentrarse en la Cup.

Y también ocurre lo contrario, pilotos de la Nationwide o los Trucks que no quieren pasar a la categoría grande, bien sea porque ya son mayores, o bien porque saben que no tienen el nivel necesario. Para una buena parte de estos pilotos, sus campeonatos son su modo de vida, y los premios les permiten ir tirando sin mayores complicaciones.

Este es un campeonato muy arraigado en el Sur de Estados Unidos, y en consecuencia muy conservador. En todas las carreras se reza una oración, se escucha el himno nacional y se homenajea al Ejército. El momento más apreciado antes de la carrera es el tradicional “Gentlemen start your engines”, siempre pronunciado por algún invitado. La Nascar ha hecho muchos esfuerzos para expandirse hacia el Norte, aunque su público sigue siendo mayoritariamente del profundo sur.

El Blog de Carlos Castellá http://carloscastella.wordpress.com/



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