Historias de la NASCAR III, por Carlos Castellá - Oval Zone
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24 jun. 2010

Historias de la NASCAR III, por Carlos Castellá

17:27h.
En los años treinta se promulgó en Estados Unidos la llamada “Ley Seca” que prohibía el consumo de alcohol y el juego, y que provocó un gran movimiento de contrabando, la profusión de bares y salas de juego clandestinas y el nacimiento de organizaciones mafiosas que eran las encargadas de suministrar las materias prohibidas.

Estas organizaciones utilizaban coches especialmente preparados para transportar el contrabando, conducidos por hombres intrépidos acostumbrados a huir de la policía, como todos hemos visto alguna vez en las muchas películas de Hollywood que recrean esta situación. Aquellos conductores eran conocidos como “moonshiners” ya que el trapicheo acostumbraba a ser nocturno, y para ello eran muy útiles las noches de luna brillante. También se les conocía como “bootleggers”, contrabandistas puros y duros.

Pues bien, cuenta la leyenda que en el sur de Estados Unidos, y especialmente en Florida, al derogarse dicha Ley Seca aquellos “moonshiners” se quedaron sin trabajo, y empezaron a competir entre ellos, sin orden ni concierto, en precarias condiciones y cruzando apuestas tan ilegales como sus actividades anteriores. Algunos avispados empezaron a organizarles carreras, como es de suponer en condiciones absolutamente dispares: había quien tenía un buen circuito pero no hacía promoción y por tanto pagaba poco dinero, había quien conseguía asistencia de público en circuitos improvisados y peligrosos, los pilotos se apuntaban con los coches que tenían sin reglamento ni orden ni medidas de seguridad, y sin ninguna garantía de cobrar al acabar la carrera.

Uno de los participantes esporádicos de aquellas carreras era Bill France, propietario de una gasolinera en Miami, quien entendió que aquello podía y tenía que hacerse en condiciones legales y reglamentadas. Por ello el 14 de Diciembre de 1947 organizó una reunión en el Hotel Streamline entre varios de los organizadores y participantes de aquellas carreras, para poner orden en ellas, y dotarlas de unas normas y reglamentos. Aquel día nació la NASCAR.

Obviamente no todo el mundo estuvo de acuerdo con Bill France, y así algunos como Brutton Smith, organizador de carreras en Charlotte y zona de influencia (que es donde él vendía coches) tardó muchos años en aceptar la NASCAR, aunque ahora sea uno de sus miembros más activos y propietario de ocho de los actuales circuitos. En aquella reunión, Louis Jerome Red Volt, uno de los asistentes, ideó el nombre de NASCAR (National Association for Stock Cars Auto Racing).

Bill France basó su teoría en que todo el mundo debía ganar dinero, no sólo los organizadores o el ganador, sino también los demás participantes ya que en aquellos tiempos muchos corredores se desplazaban a las carreras durmiendo en la playa o dentro del coche porque no tenían ni para pagarse el hotel. Esta filosofía permitió a France ganarse la confianza de todas las partes, crear y desarrollar su estructura organizativa (no hay que olvidar que en USA no hay federaciones, y por tanto las organizaciones son privadas y con estructura absolutamente empresarial) e ir consolidando una organización que ha terminado siendo la más potente del automovilismo americano.

Volviendo a los orígenes, el 15 de Febrero de 1948 se corrió la primera carrera de la NASCAR en Daytona, en un circuito trazado mitad por la playa, mitad por la carretera estatal A1A y que fue ganada por Red Byron con un Ford preparado por Red Volt. El 19 de Junio de 1949 se celebró en Charlotte la primera prueba puntuable de la primera edición del campeonato, ganada por Jim Roper. El primer campeonato fue ganado también por Red Byron con un Oldsmobile tras conseguir 2 victorias y embolsarse un total de 5.800 dólares en premios. Hay que reseñar que aquel primer campeonato se celebró a ocho carreras, dos sobre asfalto y las otras seis sobre circuitos de tierra.

En 1950 ya se corrió por primera vez en un “superspeedway” asfaltado, en Darlington (South Carolina) y por primera vez a la distancia de 500 millas. El título lo ganó Lee Petty (el padre de Richard) pero Bill France lo excluyó de la clasificación cuando descubrió que había participado en carreras “piratas” (es decir, de otros organizadores). Así de drástico era Bill France, pero ello le permitió imponer su campeonato sobre el viejo estilo, y un año después, en el mismo circuito de Darlingon, ya tenía la friolera de 120 inscritos. En 1952 llegaron los primeros patrocinadores: Pure Oil y Champion Spark Plugs, marcas que aportaron 5.000 dólares para premios, y que ayudaron al despegue definitivo del certamen.

En los años cincuenta los fabricantes de coches fueron implicándose en el campeonato, Goodyear hizo su entrada oficial en 1954, y en 1955 Carl Kiekhaerfer instituyó la figura del “owner” al ser el primer propietario que inscribía los coches para que corrieran pilotos pagados y asistidos técnicamente por él y sus mecánicos. En los años ’60 la NASCAR no dejó de crecer, en una época que para muchos finalizó en 1972, año considerado oficialmente como el inicio de la era moderna de la NASCAR.

Esta fecha fue elegida debido al inicio del patrocinio de la marca de cigarrillos Winston en 1971, y de la implantación de la televisión en la misma época. La llegada de una tabaquera potente que vertió mucho dinero en el campeonato permitió la consolidación del mismo, especialmente de los equipos pequeños, ya que el tradicional reparto de dinero impuesto por France desde el principio se mantuvo. La televisión fue mostrando cada vez más interés, y en 1979 retransmitió por primera vez la Daytona 500 íntegramente. Al acabar la carrera Cale Yarborough, Bobby Allison y Donnie, hermano de éste, se liaron a puñetazos delante de las cámaras por los toques que se dieron en la carrera. Ni que decir tiene lo mucho que aquello ayudó al éxito de la retransmisión.

Ambos factores, un patrocinador generoso y la televisión, forzaron un crecimiento enorme de este campeonato hasta convertirlo en la especialidad de motor más seguida en Estados Unidos. La NASCAR alcanzó un liderato que a día de hoy, ningún otro certamen ha podido arrebatarle.

El Blog de Carlos Castellá http://carloscastella.wordpress.com/



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