NASCAR, circuitos y carreras, por Carlos Castellá - Oval Zone
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21 jul. 2010

NASCAR, circuitos y carreras, por Carlos Castellá

2:30h.
La Nascar celebra un total de 36 carreras a lo largo del año, repartidas por todo el país, si bien una de las curiosidades es que en la mayoría de pistas se corre dos veces. Algo así como una segunda vuelta. Normalmente la segunda carrera se celebra a la misma distancia que la primera, pero se la conoce con un nombre diferente.

Hay unas cuantas excepciones. Así por ejemplo, la Daytona 500 es la prueba reina del calendario, curiosamente la primera de la temporada. Para participar en ella siempre hay exceso de inscritos, y por ello se celebra la calificación y dos carreras eliminatorias, para configurar la parrilla definitiva. Los dos primeros del qualifying conforman la primera línea de la parrilla, y los demás se colocan detrás, de acuerdo con las dos eliminatorias.

Esta carrera se celebra en Febrero. Luego, la Nascar vuelve a Daytona en Julio, en la 18ª carrera de la temporada (por eso parece una segunda vuelta al estilo futbolero) con la Daytona 400, una de las pocas que repiten que no es a la misma distancia. A partir de ahí el orden de los circuitos no es necesariamente igual, y todas las carreras cambian el nombre de la prueba, marcado por el distinto patrocinador. Así en Atlanta se corre la Kobalt Tools 500 en marzo y la Pep Boys Auto 500 en octubre.

Algunos circuitos sin embargo no repiten: el más famoso de ellos es Indianápolis, donde se corre a la distancia de 400 millas (para no confundir la carrera Nascar con “la otra”), y Homstead, en Miami, pista que cierra el campeonato estos últimos años. También se corre una sola vez en los dos trazados ruteros de Sonoma (California) y Watkins Glen (New York).

Estos dos últimos circuitos son una auténtica excepción a la regla, ya que las otras 34 carreras se corren en óvalos. Básicamente hay tres tipos: los Superspeedways, de 2 o más millas de longitud, los Intermediate, entre dos y una milla de longitud, y los Short, circuitos de una milla o menos. Bristol y Martinsville son circuitos de media milla (unos 800 metros), y sin embargo tienen un público entusiasta. Bristol, conocido como el “clip”, es el cuarto trazado con más aforo, ¡160.000 asientos! El líder de esta clasificación es Indianápolis, con 250.000 plazas.

Además de por su longitud, los óvalos se distinguen también por su forma: los “quad-oval” por tener cuatro curvas, los “tri-oval” con tres curvas,  y los “oval”, con sólo dos. Cada circuito, e incluso cada curva tiene su particular “banking” o peralte, que no siempre son iguales, para añadir más dificultades a los pilotos. En dos de estos circuitos, Daytona y Talladega, se utiliza la “restrictor plate”, una placa puesta en el carburador para limitar la potencia, debido a las altísimas velocidades que se alcanzan en estos circuitos. Ello hace que las carreras sean diferentes, ya que al estar limitados, los 43 coches acostumbran a rodar toda la carrera en pelotón, valen los empujones por detrás para “acelerar” al que va delante, y se rueda a 300 km/h en tres filas repletas. No es de extrañar que al menor error ser produzca un accidente colectivo, de esos que luego salen en todos los informativos y programas de zapping, y que ellos conocen como “big one”.

Por ello cualquier piloto de ovalo, o cualquiera que lo haya probado, inciden una y otra vez en que este estilo de circuitos no es de ir dando vueltas siempre iguales, sino que cada vuelta es distinta por si misma. Además, en los últimos años, la Nascar ha ido aumentando las carreras nocturnas, desde que en 1992, en Charlotte, se celebrara la primera (Ecclestone no ha inventado nada). Casi todas estas empiezan con luz de día y terminan de noche, lo que hace las condiciones de pilotaje muy cambiantes a lo largo de las tres-cuatro horas que dura cada carrera.

ALGUNOS CIRCUITOS EN DETALLE


Al igual que Daytona, Talladega es propiedad de la Nascar, ya que fue construido por Bill France diez años después del primero. Siempre ha sido un circuito polémico, ya que en la primera carrera los pilotos lo boicotearon por su peligrosidad y hubo que llenar la parrilla con coches de otras categorías. En 1970 Paul Goldsmith y Goodyear estaban probando, y no podían dar más de 12 vueltas sin que los neumáticos se degradaran, por lo que la marca de neumáticos anunció que no acudiría a la carrera. Bill France se presentó allí horas después, hablo con Goldsmith, y éste le dijo: “hemos de reducir la potencia de estos motores en 100 CV”.

Goldsmith y Ray Nicles se fueron a sus talleres de Indiana e idearon la restrictor plate, la placa restrictora que colocada en el carburador, y con agujeros de diámetro más pequeño permite reducir la potencia a voluntad: a menos agujero, menos potencia. Fácil de regular, de comprobar y de modificar. Volvieron a Talladega, y tras comprobar que funcionaba, la carrera se celebró y la pieza en cuestión entró a formar parte de la NASCAR.

La pista de Martinsville era de tierra, construida por Carl Earles quien comprendió que el público iba poco a sus carreras a causa del polvo, así que decidió asfaltarlo. Inmediatamente pasó de tener unos pocos cientos de espectadores a tener algunos miles, incluidas las chicas, que antes no querían acudir para no ensuciar sus vestidos (este no es un comentario machista. Se lo leí al propio Earles en una antigua entrevista).

Uno de los circuitos más difíciles es el de Pocono. Pertenece a la familia Mattioli desde su construcción, alentada por Ralph Mattioli, un dentista de Filadelfia. Sus tres curvas son distintas, ya que la primera es una reproducción de la curva 1 del Trenton Speedway, pista hoy en desuso. La curva 2 es igual que la 2 de Indianápolis, y la curva 3 es como la del circuito de Milwaukee Mile. Por cierto, que la de Milwaukee se jacta de ser la pista más antigua de América, y su lema es “aquí se hacían carreras antes de que se inventaran los coches”. Y es cierto: era un hipódromo.

Algunos superspeedways como Michigan, Atlanta o Texas son extremadamente rápidos, ya que en ellos se corre sin “restrictor plate”, con lo cual, aun sin ser tan rápidos como Daytona o Talladega, el promedio es similar. Pero en ellos los coches corren más separados entre sí, y por tanto son menos peligrosos.

Watkins Glen es el circuito que presenta mayores dificultades a los pilotos de la NASCAR. El circuito neoyorkino tiene la mayoría de sus curvas a derechas, cuando los americanos siempre corren girando hacia la izquierda. Por ello resulta físicamente demoledor para ellos, y es normal que en esta carrera y en la de Sonoma (circuito muy parecido al de Laguna Seca) participen pilotos de categorías que utilizan circuitos ruteros, como la Trans-Am. Tampoco es de extrañar que el único triunfo de Juan Pablo Montoya en la NASCAR hasta la fecha tuviera lugar precisamente en Sonoma.

El Blog de Carlos Castellá http://carloscastella.wordpress.com



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