¿Confianza o peligro? El asfalto de Kansas
Los óvalos de milla y media no son los favoritos de los aficionados de NASCAR. Hay varias formas dentro de esos óvalos (los llamados speedway). Kansas es uno de ellos, y tiene una particular forma de D: la recta de meta no es una recta propiamente dicha, sino que se curva un poco antes de entrar en las dos primeras curvas. Hay varios de estos circuitos en Estados Unidos y en los años 2000 hubo una tendencia a construir óvalos de milla y media con forma de D muy parecidos en territorios donde NASCAR no hubiera accedido antes; esos óvalos también tenían como objetivo albergar carreras de IndyCar. Kansas y Chicagoland se inauguraron en 2001, y Kentucky se abrió un año antes. Pero las carreras en estos óvalos no son divertidas. Es más, en la carrera disputada en el mes de abril solo hubo tres banderas amarillas, dos de ellas por debris (trozos en la pista) Todo indicaba que la carrera de este fin de semana, sexta en el Chase, no sería muy divertida. Pero nada más lejos de la realidad.
Y todo tiene una explicación: el asfalto. Los responsables del Kansas Speedway cambiaron el asfalto ya que la región donde se encuentra el circuito se caracteriza por temperaturas radicales, con veranos muy cálidos e inviernos muy fríos y el cambio de clima arrancó parte de la primera capa de asfalto. Incluso hubo operarios que tuvieron que poner parches antes de la carrera de abril. Este fin de semana, se programó un test el miércoles, en el que no hubo incidentes.
Pero el jueves, Denny Hamlin se accidentó en la primera curva y se llevó un golpe fuerte, dejando su coche (con el que había ganado en New Hampshire) para el arrastre. Hamlin admitió que tuvo un pequeño mareo y más de uno pensó en el ausente Dale Earnhardt Jr., que sufrió una conmoción cerebral en un accidente ocurrido en agosto en el propio óvalo de Kansas, mientras estaba probando neumáticos.
Las velocidades iban a ser endiabladas, de vértigo. De hecho, Kasey Kahne hizo la pole position batiendo el antiguo récord de calificación que Matt Kenseth estableció en 2005 en más de un segundo y medio. Y todos los pilotos, incluso los que no se clasificaron para disputar la carrera batieron el récord de Kenseth gracias al nuevo asfalto. La carrera empezó de forma tranquila, con Aric Almirola tomando el liderato, y dando esperanzas a los aficionados del famoso número 43. La primera bandera amarilla llegaría en la vuelta 32, cuando Casey Mears golpeó contra el muro, siendo el primer abandono sin contar los coches de start and park. La segunda amarilla no tardaría en aparecer: en la vuelta 41, Kyle Busch trompeó en solitario a la salida de la última curva.
Treinta vueltas más tarde surgió otro de los problemas que se sucederían en la carrera: los pinchazos. AJ Allmendinger se fue directo contra el muro en la vuelta 71, cuando iba en el top-10. Teniendo en cuenta que era su segunda carrera después de la sanción por dopaje y que conducía un Chevrolet de Phoenix Racing, perdió la oportunidad de lograr un buen resultado por culpa del pinchazo. En la 83, otra amarilla, en esta ocasión por culpa de Tony Stewart, que envió a Jeff Burton al muro de la curva 4. Burton tuvo que pasar por boxes para arreglar los desperfectos de su coche, con la consiguiente pérdida de vueltas.
La estrategia entró en juego, y la quinta bandera amarilla apareció en mal momento para algunos. Después de un liderato continuado de Jimmie Johnson, Almirola recuperó el mando de la prueba, para estrellarse en la vuelta 122, con el mismo tipo de pinchazo que Allmendinger. Poco después, en la 136, era Johnson quien perdía el control en la salida de la última curva y se estrellaba, dañando toda la parte trasera de su Chevrolet. Milagrosamente, el pentacampeón se fue al final del pelotón pero no fue doblado, ya que Hendrick Motorsports se preocupó de arreglar los daños de parada en parada, saliendo un poco antes del paso de los líderes por línea de meta para evitar el doblaje. En la 143, nada más reanudarse la competición, Bobby Labonte repitió la acción de Johnson y tuvo que retirarse. Durante la caution, Johnson hizo más reparaciones.
La octava bandera amarilla llegaría en el giro 155, cuando Danica Patrick intentaba devolver un empujón a Landon Cassill. El tiro le salió por la culata, por que Cassill pudo controlar el trompo, pero Danica no lo hizo y chocó contra el muro. Y ahí empezó una serie de cautions que enloqueció al pelotón y al público, para cambiar la carrera. Vuelta 165: Tony Stewart trompeó en la recta de atrás, yendo en paralelo con Kasey Kahne. Nada más reanudarse la acción, en la 169, Marcos Ambrose y Trevor Bayne se tocaron, pero ninguno de los dos toca el muro y pueden continuar.
En la vuelta 174, golpe de efecto: Greg Biffle, que rodaba tercero, trompeó y después golpeó con la parte trasera en la salida de la curva 4, perdiendo 40 vueltas en la reparación y prácticamente borrándose de sus opciones de título. El golpe de gracia definitivo llegaría en la vuelta 181, también inmediatamente después de la reanudación de la carrera. Ryan Newman envió contra el muro a Kyle Busch. Al trompear, Newman se llevó la parte delantera del coche de Sam Hornish Jr. Mientras, el líder del campeonato Brad Keselowski, evitó el incidente por los pelos, ya que iba detrás de su compañero Hornish Jr.
A partir de ahí, más calma, aunque aún hubo tiempo de ver dos banderas amarillas más: Aric Almirola se iba contra el muro en la vuelta 213, incendiando los bajos del coche, en lo que pareció la repetición de su pinchazo anterior. Y en la vuelta 234, Sam Hornish Jr. también se estrelló en la primera curva, con indicios del mismo problema, otro reventón. En total, 14 banderas amarillas, el récord de la temporada y también del circuito de Kansas en NASCAR.
En resumen, que la decisión de cambiar Talladega por Kansas ha funcionado este año, aunque de cara a 2013 se volverán a intercambiar los papeles. Los óvalos de milla y media no son divertidos, y más de un aficionado con ganas de acción se duerme por el camino. Pero en esta ocasión, todo salió bien, ya que hubo un vencedor, Matt Kenseth, que venció una carrera llena de acción, golpes, trompos, accidentes, cambios y mucha chapa. Solo faltó un Big One. Lástima que Kansas no sea Talladega, ni que tan siquiera se acerque a un superspeedway.










