NASCAR México se lame sus heridas - Oval Zone
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Opinión

Germán Quiroga

Rodrigo Marbán

Ander Vilariño

Tyson Ibarra

16 feb. 2016

NASCAR México se lame sus heridas

16:02h.

Ya casi llega la Daytona 500 y en NASCAR México todavía andan cazando mariposas, prolongando la pretemporada y sin dar a conocer qué será del serial, cuando comenzará, cuantas fechas tendrá y donde serán éstas, en fin, faltando al respeto de los aficionados.

Probablemente todas las competiciones serias de automovilismo del mundo ya tengan más que cerrado su calendario, pero en el serial de NASCAR mexicano han tenido un periodo de entreguerras muy complicado, pues Enrique Contreras gestionó la serie de la mejor forma que él prefirió, acertada o no, no voy a entrar en eso, pero lo que es cierto es que llegado el inicio de 2016 y los problemas presupuestarios y organizativos ahogaban a la NASCAR México Series. Algo habría que hacer ¿no? Silencio en el ruedo, toro astifino de 650 kg, mucho aire y torero cobarde… muy malos presagios para la tarde.

Pues hasta el día de la fecha todo lo sucedido en las últimas fechas son rumores. Se han efectuado varias reuniones y los jefes de equipo quieren seguir, aunque nadie lo dice abiertamente; hay interés y eso les honra, pues poco negocio hacen y lo que les mueve es verdadera pasión. Parece ser que OCESA ha salido por piernas y no seguirá, los directores del serial han dejado huérfana a NASCAR México, comenzando por Enrique Contreras, que se va a Estados Unidos con Carlos Contreras a la aventura de las camionetas estadounidenses. Tanta paz encuentre…

¿Y ahora? Pues como los jefes de equipo quieren seguir, parece ser (qué triste tener que hacer mil suposiciones sobre movimientos que deberían ser públicos) que la pelota queda en el tejado de Carlos Slim, que con un Jimmy Morales empeñado en la serie de óvalos mexicana, deberían ser el puntal organizativo de la nueva NASCAR México, con Slim y sus empresas como promotores y llevando la parte deportiva Michel Jourdain. No suena mal, la verdad, pero si todo se lleva con tanto secreto revela que cierto tufillo a más de lo mismo hay.

Ahora expongo un caso práctico para que vean la gravedad de lo que está sucediendo con NASCAR México. Si yo fuese un piloto con problemas de patrocinio, como lo están casi todos, excepto el joven y veloz Daniel Suárez y Carl Edwards, ¿con qué cara me presento ante un posible patrocinador para venderle una temporada en NASCAR? ¿qué es?, ¿cuándo empieza?, ¿cuántas carreras?, ¿cuánto le costará a patrocinador si no sabe las fechas que componen el serial en 2016? El patrocinador dirá condescendiente “querido amigo, ven cuando sepas algo”; y resulta que cuando supe algo el mecenas ya se había ido a campeonatos más serios, como la Súper V8 de la Súper Copa Telcel… o el fútbol, que no tiene nada de serio pero que es buen negocio. O sea, piloto un año en el dique seco y vendiendo manzanas en el mercado o colocando estanterías en la WalMart. ¡Y después quieren los óvalos llenos de pilotos!

Y es que todo lo sucedido en la pretemporada de NASCAR México, que quién sabe hasta cuándo se alargue (quizá lo hagan coincidir en fechas de inicio con la NBA o la NHL, campeonatos invernales en USA), es claro indicador que a NASCAR USA le importa un gigantesco pepino holandés lo que suceda automovilísticamente al sur del Río Bravo. Y se les llena la boca, tanto a unos como a otros, con que NASCAR México está bajo los lineamientos de NASCAR: mentira, esto no tiene que ver nada con NASCAR y la organización de France; si tuviese la vista puesta en NASCAR México, no permitiría el desatino que está sucediendo en México con la “Serie Internacional de NASCAR”, serie en la que han venido sucediendo mil chapuzas desde que inició. NASCAR México debería ser un serial impecable, con buenos óvalos, bien organizado y rentable, de forma que fuese NASCAR USA quien se acercase a los mexicanos, y no al revés, para poner su nombre en el logo del serial. Importa otro imponente pepino holandés que la serie tenga el nombre de NASCAR o el extinto Desafío Corona, sobre todo cuando el Tío Sam lo único que hace es llevarse la lana y poner el nombre.

Lo que sucede en NASCAR México es culpa únicamente de NASCAR USA, que nunca tomó cartas en los asuntos mexicanos, limitándose exclusivamente a poner la mano y a sacar pecho por su serial mexicano. Este serial no tiene nada que ver, en aspectos organizativos, con NASCAR USA, como menos aún tiene que ver la NASCAR europea, un engendro que no se parece a las series estadounidenses ni en los coches ni en los circuitos; pero esa ya es otra historia.

Señor Slim, lo esperamos con ilusión, porque aquí ya nadie da ni un centavo por NASCAR México.

Redactado por Martín Caño


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