Sprint Cup Series
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Hoy más que nunca, la NASCAR necesita Darlington

by on14/05/2013
 

Darlington, SC. – En pleno debate sobre qué debería hacer la NASCAR para atraer a nuevos aficionados manteniendo los que ya tiene, el Darlington Raceway ofrece  el equilibrio perfecto entre las dos partes. Hoy más que nunca, la NASCAR necesita Darlington.

La única pista de Carolina del Sur es una verdadera lección de historia de la NASCAR y ha sido parte de su paisaje desde que abrió sus puertas en 1950. Mientras Daytona siempre será “La Cuna de la Velocidad“, se podría decir que realmente Darlington dio a luz a la NASCAR.

En Darlington, una vez al año la NASCAR vuelve a sus raices, y cada vez que ondea una nueva bandera verde debemos recordar lo cerca que la propia NASCAR estuvo de perder esta pista para siempre. Cuando la asistencia a los circuitos estaba en decadencia y la NASCAR decidió “modernizar la tradición”, decidió sustituir la Southern 500 del fin de semana del Día del Trabajo por otra carrera a final de verano en el más moderno Auto Club Speedway de Fontana, California. Esa decisión prácticamente supuso la ruina para la pista de Darlington, pero también fue uno de los errores más monumentales que ha cometido la NASCAR en su larga historia.

Por suerte, los administradores de la “Dama de Negro” no se dieron por vencidos, y cuando la empresa matriz Internacional Speedway Corporation destinó fondos para mejorar las instalaciones, Darlington volvió a la vida. No fue fácil, especialmente cuando la NASCAR decidió volver a para celebrar una carrera en lo que antes había sido uno de los fines de semana tabú en las carreras de Stock Car: el Día de la Madre.

A lo largo de los años, las carreras en el Día de la Madre habían sido un absoluto desastre, llegando a su punto álgido cuando se programó el All-Star Race en el Atlanta Motor Speedway y acudieron al circuito unos 10.000 espectadores. Pero la gestión del Darlington Raceway, encabezada por su presidente Chris Browning, asumió el reto y ha hecho de la carrera del sábado por la noche en el fin de semana del Día de la Madre una nueva tradición en la NASCAR, que ha sido adoptada por los aficionados y respaldada con un fuerte apoyo y asistencia.

Y ahora, la Southern 500 ha vuelto al lugar de donde no debió irse nunca: Darlington.

Aunque diferente a los cálidos y húmedos fines de semana del Día del Trabajo que la NASCAR pasó en Carolina del Sur durante décadas, la Southern 500 todavía resuena como uno de sus más prestigiosos eventos y Darlington sigue siendo uno de los aspectos más destacados de la temporada.

Los aficionados a la NASCAR de toda la vida esperan con agrado la visita a la “Dama de Negro”, mientras los nuevos fans disfrutan de la extrema dificultad de la pista y de la espectacularidad de sus carreras. En una época en la que algunos se quejan del monopolio de las pistas intermedias en la NASCAR, el circuito de 1,33 millas supone un soplo de aire fresco con sabor a tradición.

En última instancia, la prosperidad o la desaparición del Darlington Raceway está en manos de los compradores de entradas. Los aficionados tienen en sus manos la suerte final de cualquier circuito de carreras, y aunque la asistencia de público fue buena en la Southern 500 del sábado, todavía hubo bastantes asientos por llenar en la carrera del viernes.

De todas formas, en 2013 la NASCAR necesita Darlington tanto como lo necesitó en 1950.

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